jueves, 10 de noviembre de 2011

La arquitectura o el dilema del arte útil

No hay arte más noble que aquel que nace de necesidades reales, el arte de la arquitectura no se puede comprar ni robar, si acaso filmar, la fotografía limita por su estatismo.
La arquitectura es entre otras cosas la manera en que se confinan o contienen los fenómenos de un sitio o un grupo. Ese tipo de arte pasa desapercibido para quien cree que la encarnación del arte es ineludiblemente un objeto.
Los factores que hacen de la arquitectura un arte, que son muchos, pueden en mi opinión ordenarse en tres grupos: Los FACTORES MÍNIMOS que constituyen las condiciones iniciales para que la arquitectura exista, una cueva cavada en una montaña cumple con los factores mínimos para ser arquitectura; Los FACTORES RACIONALES que tienen como fin dar lógica, orden y coherencia a la obra de arquitectura, una construcción industrial cumpliría con los factores mínimos y racionales para ser arquitectura; Los FACTORES EXPRESIVOS son la concreción de las intenciones del arquitecto, además de volver de carne y hueso los otros dos tipos de condiciones. La verdadera arquitectura tiene coherencia entre lo que se intenta y lo que logra, esta coherencia la hace hermosa. Esta es una idea moderna, pero la claridad constructiva no es todo lo que se puede expresar, también existe la belleza en los edificios, la proporción, aunque se trata de un concepto cien por ciento subjetivo. De la belleza no se convence a nadie, es conocimiento que no se enseña, la belleza de un edificio la llevamos dentro cuando lo habitamos, es la interpretación de lo que vemos la que nos agrada, disgusta o es indiferente.
Si hay quien cree que en la decoración o los acabados se encuentra la belleza de la arquitectura se pierde de la sublime relación entre las intenciones y los logros, del noble proceso de planear, comenzar y terminar una obra de arquitectura. A favor de estas ideas, diremos que el producto terminado en arquitectura es algo vital, y el acabado y los detalles forman parte de ese todo, es incluso lo único que verá el usuario de este arte útil.
Aunque hay enfoques que matizan estas percepciones, estos puntos de vista sobre lo que es en sí la arquitectura aparecen como un fantasma a través de los tiempos y los países, desde Vitruvio Pollión[i], que decía que la arquitectura debía tener FIRMITAS, UTILITAS, VENUSTAS (firmeza, utilidad y belleza, respectivamente), hasta los modernos aspectos TÉCNICOS, CONSTRUCTIVOS,  Y SIMBÓLICOS, pasando además por el “SABIO, CORRECTO Y MAGNÍFICO juego de volúmenes ensamblados por la luz” de LeCorbusier[ii] y sus seguidores cariocas Lucio Costa y Oscar Niemeyer[iii], o su seguidor mexicano: Teodoro González de León[iv], quien dice que la arquitectura es en esencia CONFIGURACIÓN, CONSTRUCCIÓN Y REPRESENTACIÓN de los espacios que habitamos.
La sola mención de la palabra Arte involucra un estado mental de inspiración y deseo de expresión que la arquitectura no necesariamente requiere, me gusta más pensar en la arquitectura como la concreción de una serie de necesidades superiores, necesidades de un grupo humano(sociales, psicológicas, políticas), de un tiempo (temporales, históricas, prospectivas) y un sitio(geográficas, geológicas, ecológicas, topográficas).
La gran tarea del arquitecto es la interpretación de esas necesidades mediante muchas lecturas, y el engendro de “algo” que las satisfaga, aún si ese “algo” es construir o no hacer nada en un sitio.
Hay entonces un dilema entre este esquema basado en la concreción de necesidades y la inspiración de un artista, el arquitecto se anula del mapa volviéndose anónimo o transparente y el artista vive sólo de la expresión de estados diversos (internos y externos). Hay quien conjunta ambas habilidades, la de protagonizar un evento con su firma y personalidad y también la de ayudar a solucionar problemas de rangos elevados, como la política, las finanzas, el desempleo.
Son sin embargo muy cercanos en sus enfoques, en su crítica, lo que los artistas hacen es comentario crítico del momento, del sitio, de la sociedad, del artista mismo, como ejemplo tenemos la escuela muralista mexicana, y el arquitecto hace lo mismo con otros medios, no siempre es rebelde, ni tampoco condescendiente, aunque puede tener ambas cualidades simultáneamente.
La arquitectura lleva consigo un poco de arte, y eso nos invita a reflexionar sobre lo que llamamos arte, en opinión personal, el arte es el aterrizar a la percepción del hombre lo que lleva dentro el creador, pero también puede ser la síntesis de lo que hay alrededor de él mismo. Este otro campo es más familiar para el arquitecto, su arte es compromiso con el hombre, con la historia, con el ambiente, con la realidad, con el dinero del cliente, etc.
Un arquitecto es un embudo a través del cual pasan historia, realidad, necesidades, dinero, materia, ideas, etc. Y muchos elementos más que se convertirán en un comentario, en una opinión sobre todas esas condicionantes. El arquitecto se postra ante la historia que lo juzga y acredita o desacredita.



[i] Vitruvio Pollión es considerado el iniciador del estudio teórico de la arquitectura, vivió en la Italia de los Césares y sus teorías son estudiadas actualmente como una forma de introducción a las carreras de arquitectura
[ii] Jean Paul Janeret (LeCorbusier) pintor, escultor y arquitecto nacido en Suiza, es uno de los fundadores de la arquitectura moderna, a él se deben muchos de los esquemas arquitectónicos actuales, como la unidad habitacional y el edificio de oficinas, la planta libre y la terraza en la azotea.
[iii] Lucio Costa y Oscar Niemeyer, los dos arquitectos brasileños modernos más reconocidos a nivel mundial, su mayor logro fue el aterrizaje de las teorías de LeCorbusier en el proyecto de la ciudad de Brasilia, la primera capital de Latinoamérica basada en teorías modernas.
[iv] Teodoro González de León, uno de los arquitectos mexicanos más consistentes de este siglo, el valor de sus obras gira en torno a la composición y la construcción en base a un solo material: el concreto en todas sus presentaciones. Autor de infinidad de obras, entre las que destacan en Villahermosa el Parque Tomás Garrido y Museo de La Venta, El Palacio Municipal, La Biblioteca Pública, y en México D.F., El edificio de INFONAVIT, la Delegación Cuauhtemoc, El Corporativo Arcos Bosques, etc.

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