lunes, 2 de julio de 2012

Hoc es simplicisimum: Porque estoy loco


José Arcadio Buendía respondió así a un Nicanor Reyna asombrado de su lucidez y extrañado de que lo mantuvieran atado a un árbol por la cintura.
Macondo pagaba así a su personaje más lúcido, aquel patriarca original, que se caracterizaba por ser extremadamente soñador y tendiente a actuar en respuesta inmediata a sus impulsos. Su lenguaje era ininteligible para los simples Macondenses, era el lenguaje universal de la esperanza, el desarrollo y la inteligencia. Pero en esta ocasión está atado a un castaño por considerársele desvariado.
...
México es un moderno Macondo donde parece que nadie hubiera muerto, donde parece que todo nació ayer y no hay nada que esperar, nada que perder, nada que ganar. Este país condiciona la inteligencia a un beneficio inmediato y tangible, tan superfluo como genuino y que da gala de nuestra infinita inseguridad.
"Más vale dádiva en mano que desarrollo volar"
...
Por más extravagante que parezca, la visión de José Arcadio del juego de damas es de una mexicanidad asombrosa: "nunca pudo entender el sentido de una contienda entre dos adversarios que estaban de acuerdo en los principios" Si México ve las cosas de ese modo desconfiará siempre, nunca será suficiente nada, todo le será ajeno, su propio país también lo será. Yo mismo tengo severas dudas sobre las curvas matemáticas del algoritmo de Hildebrando.
...
La total disidencia es propia de los revolucionarios, o los jóvenes según Allende. Propia de los cambiadores de estado, los firmantes de las actas de independencia ¿Cómo estar de acuerdo en una contienda que lleva décadas siendo desigual? y sin embargo la esperanza nos hace vibrar, temblando de ira ante el dominio del espectro televisivo, sudando de ignominia en nuestras muertes y nuestra derrota anticipada. Seguramente #YoSoy132 está feliz de haber desterrado a la izquierda de su santa neutralidad. Tal vez nos convenía estratégicamente pelear una batalla juntos para ganar una guerra contra un enemigo común declarado pero sonriente ante la atomización de la izquierda mexicana.
...
México es tristeza colectiva encofrada en alegría sumisa, olvido circular de un espacio que no es nuestro. Vuelta al trabajo y al día a día: aquí no ha pasado nada, ¿puedes seguir? pues síguele. Nuestra fuente ovejuna es lacia, se escurre entre los dedos rumbo al drenaje y pierde ante la inminencia de su discapacidad. Asombran los bramidos, sí pero al final de una sentencia nos hacen un silencio incómodo que no tiene ningún uso, ni siquiera la reflexión.
...
En Tabasco cumplimos, aquí frenamos al monstruo ya por chauvinismo o amor puro. Envalentonados de conciencia, en la feliz ignorancia de que el mundo va en otro sentido, desconocedores del sistema y sus tranzas, desdeñosos del poder que ha socavado por debajo de nuestra mirada las piedras que pensamos firmes. El poder de la gente interesada en una votación que se pensaba fuera de lo normal.
...
Hoy que con mis ojos he visto sonreir al sistema desearía que Melquiades tuviera algún pase mágico para encontrar amor en medio del dolor. Un efecto proclive en tanta causa adversa. Hoy que México vuelve atrás yo haré de mi vida un papalote, colorido y volador. frágil como papel de china, limitado por mis cáñamos personales, incapaz de contravenir la dirección del viento. Atado como José Arcadio, Andrés Manuel le explica al pueblo de locos el motivo del voto adverso: Hoc es simplicisimum: Porque estoy loco.

Mike

No hay comentarios:

Publicar un comentario